Me gusta imaginarte desnuda,
blanca y tibia como la leche,
me gusta pensar que eres tu la que me piensa, la que deja los libros en una noche cálida y se posa en la ventana,
solo la piel y sueña,
sueña fantasías donde sus manos se unen a las mías, donde mis labios beben de tu miel,
tu boca derretida entre mis ojos, y tus uñas detrás de mi pecho,
y tu pelo recogido mientras me arrodillo ante ti y huelo ese fruto húmedo y fresco que quiere ser vivido,
y tu me dices al oido lo que quieres vivir, lo que te hace huir de ahi, mientras tu fuego quemas la boca herida
y rozo poco a poco tus curvas mientras quieres y no me detienes,
ese sudor de trópico se cuela entre la noche mientras tu y yo a la distancia nos pensamos sin dejar de querer eso que es profundo y puede ser.
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